lunes, 23 de febrero de 2015

Argentina: La inmutable tragedia

Damián Solanas (INFOSUR)

Se cumplen tres años de una de las peores tragedias ferroviarias de la historia argentina y a pesar de los avances del juicio oral penal en el ámbito judicial, pobre se vislumbra la acción reparadora no sólo de las víctimas y familiares sino de una gran porción de ciudadanía que indignada sigue clamando y marchando por vivir con dignidad lejos de la desidia e indiferencia, y más precisamente de la conciencia neoliberal salpicada en toda la sociedad.

En verdad, los miles de millones de dólares que el Gobierno Nacional ha endeudado a la ciudadanía a cambio de vagones y locomotoras nuevas desde China poco servirán para la causa, en tanto los derechos y capacidades locales sigan vapuleados por la misma política, por la misma matriz causal del deterioro del servicio.

Por otro lado, el alcance del juicio no se corresponde con la magnitud del desastre administrativo y abandono de los activos físicos ferroviarios. A todas luces se evidencian grandes ausencias en el banquillo de los acusados del juicio. Es decir, ¿acaso el Ministro de Planificación Julio De Vido principal responsable del área de transporte de la nación no tiene nada que responder luego de 10 años de gestión ininterrumpida? ¿acaso los autores intelectuales del modelo privatizador de la década del noventa Carlos Kogan y Edmundo del Valle Soria, entre otros, se consideran ajenos a la dinámica con que los grupos empresarios se han manejado desde el primer momento de las concesiones?

La promocionada “revolución ferroviaria” pregonada por el actual Ministro del Interior y Transporte Florencio Randazzo no deja de consistir en un parche cortoplacista en tanto la actual compra de material ferroviario ata al país a la inevitable importación de piezas e insumos chinos mientras que no existe ningún plan de industrialización en carpeta para suplir la futura demanda.

Como si fuera poco, salvo la línea Sarmiento, el gobierno ha optado por continuar con el mismo esquema de explotación de los trenes en manos privadas, manteniendo en los servicios de pasajeros metropolitanos una situación precaria fruto del Decreto de Emergencia Ferroviaria de 2002, mientras que, en diciembre pasado, en forma silenciosa renovó y acrecentó el sistema de subsidios a las empresas.

A tres años de tanto dolor, el Gobierno Nacional prosigue impávido en su visión de cómo hacer funcionar los trenes, ahora aún más concentrados que nunca en manos del duopolio Emepa/Metrovías, empresas partícipes y cómplices del vaciamiento del sistema ferroviario argentino, el mismo que llegó a ser hace más de medio siglo atrás un ejemplo de desarrollo a nivel mundial.

Damián Solanas es economista y asesor de Proyecto Sur.

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