miércoles, 25 de febrero de 2015

Cáncer, agrotóxicos y ocultamiento: Muere Joven salteño que trabajaba en molino arrocero.

DIARIO JUNIO - COPENOA



Sebastián Argota (foto), de 35 años, es la sexta persona en morir de cáncer en lo que va del año en San Salvador. El joven oriundo de Salta, trabajaba en un molino arrocero. Le diagnosticaron linfoma no Hodgkin, una enfermedad en la que aparecen células cancerosas dentro del sistema linfático, que empiezan a crecer de forma descontrolada.

Por la falta de trabajo en su provincia natal Sebastián Argota se había radicado en la provincia de Entre Ríos, pensando en un futuro próspero para su grupo familia.

Sobre los numerosos casos de muertes por cáncer debido al contacto directo e indirecto de agrotóxicos utilizados en silos, y en la fumigación aérea de soja, el médico especialista Medardo Ávila Vázquez, integrante de la Red Universitaria de Ambiente y Salud - Médicos de Pueblos Fumigados, afirmo: “nosotros hemos visto pueblos en gravedad sanitaria, pero San Salvador es el peor de todos, realmente hay un impacto en la salud más grande de la que hemos podido ver en pueblos de Córdoba, Santa Fe y Chaco inclusive”.

Médicos de Pueblos Fumigados y su paso por San Salvador

Medardo Ávila Vázquez es miembro de La Red Universitaria de Ambiente y Salud (REDUAS), la cual es una coordinación entre profesionales universitarios y científicos que surge como una de las decisiones tomadas en el 1º Encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados, realizado en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba en 2010.

Esta Red de Médicos de Pueblos Fumigados se nuclea y trabaja en torno a la problemática de los agrotóxicos, relevando este tipo de contaminación en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Chaco.

“Nosotros recorremos las provincias fumigadas de Argentina. En San Salvador hablamos con los médicos del pueblo y los vecinos. Me impresionó el nivel de contaminación que hay en San Salvador, que está rodeado de arroceras. La contaminación que produce ese tipo de plantas, es principalmente aérea, por los polvos que despiden las partículas de las cáscaras de arroz que están cargadas de pesticidas. A esa contaminación por el polvillo de los molinos, se le suma la contaminación por el cultivo de soja en los alrededores del pueblo que están fumigando con mosquitos y aviones”, explicó Ávila Vázquez.

“Nos impresionó este combo entre el cultivo de arroz y soja. San Salvador está rodeado por molinos que exhalan un polvillo blanco. Esos molinos donde acopian el arroz están aplicándole fumigantes en grandes cantidades para preservarlos del ataque de distintos tipos de insectos.

Al atardecer se ve nublado, como una bruma que es propia del polvillo que desprenden las molineras, principalmente la más grande Adecoagro que se ubica hacia el este, de donde viene el viento. Está ubicada en el peor lugar, la mayor parte de los días la brisa corre hacia el pueblo”, relató el médico de la Red Universitaria de Ambiente y Salud.

El grupo Adecoagro, cuyo socio principal es el especulador financiero George Soros, compra Pilagá en 2007; haciéndose de 94.000 hectáreas, distribuidas en 6 campos en las provincias de Formosa, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires, que incluyen dos molinos arroceros: uno en San Salvador y otro en Mercedes, conocidos con el nombre de Molinos Ala.

El herbicida 2,4-D y el linfoma no Hodgkin

“En San Salvador vimos que muchos productores estaban cosechando arroz, lo secaban rápidamente con herbicidas; o sea cuando ya estaba el arroz maduro, para poder cosechar rápido y poder sembrar soja. Para eso fumigaban en aviones con 2,4-D y paraquat”, apuntó Ávila Vázquez.

“Con el paraquat (de nombre comercial gramoxone) de un día para otro seca a la planta, lo que demoraría tres o cuatro días más. Y el 2,4-D, que es un herbicida muy venenoso, se ha demostrado que produce linfoma no Hodking. Porque lo usaron mucho en la guerra de Vietnam, y los Infantes de Marina, cuando viajaron de Vietnam a Estados Unidos, desarrollaron linfoma no Hodgkin. Y se pusieron a investigar qué tenían en común estos Infantes de Marina, y lo que tenían en común es que todos habían estado expuestos al Agente Naranja, cuyo 50 por ciento de su componente era el 2,4-D”, observó Medardo Ávila Vázquez.

El arma química conocida Agente Naranja se componía de 2,4-D y 2,4,5-T y se utilizaba mediante fumigaciones aéreas para deforestar y destruir las cosechas de arroz vietnamitas.

Y por otro lado, Ávila Vázquez, aseveró que “Los agrotóxicos generan daños celulares que producen la base de los cánceres, inducen cambios en la cadena de ADN e instalaciones celulares, que si no son eliminadas por el organismo, comienzan a invadir y producen cáncer. Está verificado que los agrotóxicos producen este tipo de cambios, muchos de los herbicidas entre ellos el glifosato, el 2,4-D y el paraquat.

Hay datos epidemiológicos y hay datos de laboratorios con cultivos celulares, tanto con células humanas como con experimentación en ratas que muestran cómo estos productos generan enfermedades”.

Una de cada dos personas muere de cáncer en San Salvador

Sebastián Argota -a quien corresponde la fotografía del informe- falleció el lunes 16 de febrero. Le habían diagnosticado linfoma no Hodgkin. Había venido con su familia desde Salta a vivir a San Salvador, trabajaba en un molino arrocero de la empresa Marcos Schmukler S. A. Con 35 años se convirtió en la sexta persona en morir de cáncer en lo que va del año en San Salvador.

Al consultar sobre estos hechos, Ávila Vázquez, dijo: “Es de esperar que la población de San Salvador tenga altos índices de enfermedades. Nosotros encontramos que la mortalidad por cáncer era del 50 por ciento, 1 de cada 2 vecinos de San Salvador muere de cáncer, cuando en toda la Argentina el promedio es de 1 cada 5, es decir, del 20 por ciento.

Tenemos datos que el uso de agrotóxicos, por habitante en la Argentina es de 7 litros por año, mientras que en San Salvador es de 40 litros por habitante. Es una exposición muy alta”.

Y afirmó: “Es muy grave lo que pasa en San Salvador, nosotros hemos visto pueblos en gravedad sanitaria, pero San Salvador es el peor de todos, realmente hay un impacto en la salud más grande de la que hemos podido ver en pueblos de Córdoba, Santa Fe y Chaco inclusive”.

Médicos mudos e ingenieros agrónomos en el negocio

“Los médicos también nos decían que ellos estaban viendo este fenómeno, pero que se encontraban acorralados por el sistema económico y productivo, más los intereses políticos, y muchos no se animaban a decir lo que veían en sus consultorios.

Y en las fumigaciones, muchos ingenieros agrónomos están metidos en el negocio por la venta de agrotóxicos, así le hacen creer a la gente que son seguros y que no producen ningún tipo de enfermedad”, manifestó a DIARIOJUNIO, el médico y ex Secretario de Salud del Municipio de Córdoba.

Cabe resaltar que Ávila Vázquez promovió una acción penal por las fumigaciones sobre el barrio cordobés Ituzaingó Anexo, de 5.000 habitantes, y logró la primera condena en Argentina, por contaminación dolosa, contra dos productores agropecuarios y un piloto, luego de recabar una gran cantidad de testimonios de vecinos sobre problemas respiratorios, casos de leucemia y cáncer.

Emergencia sanitaria-ambiental y prohibición de las fumigaciones aéreas

“Aquí hay una irrupción del cáncer, que los mismos vecinos han advertido, por eso las marchas para buscar una explicación.

En el caso de San Salvador, hay una ordenanza de zona de resguardo ambiental de 500 metros, pero la situación de San Salvador es tan grave que se debe declarar una emergencia sanitaria y ambiental, se deberían prohibir las fumigaciones aéreas en todo el departamento, y tomar medidas para disminuir los niveles de exposición a los agrotóxicos que tiene esta gente”, remarcó Ávila Vázquez.

Ante nuestra pregunta sobre si existen diferencias entre las provincias afectadas por los agrotóxicos: “Nosotros en la zona de Córdoba y Santa Fe tenemos la discusión que siempre nos dicen que la causa de los niveles de cáncer que hay en nuestras provincias son elevados debidos a la contaminación con el arsénico en el agua. Pero en Entre Ríos no hay contaminación de arsénico en el agua, y los niveles de enfermedad son mayores que en Santa Fe o Córdoba, que son altos también”.

“Sin omitir que en San Salvador se levantaron barrios encima de depósitos de organoclorados, y que en los últimos años han empezado a manifestarse que en esos barrios hay un enfermo de cáncer, casa de por medio”, destacó Ávila Vázquez, refiriéndose a los barrios Centenario y 40 Viviendas, que se construyeron en 1998 sobre un aeródromo de aviones fumigadores de lindano, un insecticida clorado prohibido el mismo año en que se comenzaron a edificar los barrios.

Conclusión

Ante este cuadro de situación que se vive en Entre Ríos se vuelve indispensable que el Estado provincial garantice la aplicación de la Ley de Agroquímicos N° 6.599 que está vigente desde 1980, la cual dicta, por ejemplo, en su artículo 13: “Queda prohibida la aplicación aérea de plaguicidas agrícolas dentro del radio de 3 km. A partir del perímetro de la planta urbana de los centros poblados”.

¿Para qué una nueva de Ley de Agroquímicos como la impulsada por los senadores Enrique Cresto y Oscar Arlettaz que pretendía reducir las fumigaciones aéreas de 3.000 a 200 metros, si ni siquiera se cumple la vigente, o quizá sería que buscaban reglamentar lo que no se cumple?.

En fin, en este grave conflicto sanitario a causa de los agrotóxicos, el estamento político entrerriano elude responsabilidades al desentenderse en el control y la aplicación estricta de la ley vigente, porque entendió que lo mejor es culpar al productor por el manejo que hace de los agroquímicos.

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