jueves, 26 de febrero de 2015

La violencia en año electoral de Guatemala

Randy Saborit Mora (PL)

Pese a que ha bajado la tasa de violencia de Guatemala durante la gestión del presidente Otto Pérez Molina, la promesa de combatir la inseguridad capitalizará nuevos votos este año electoral, cuando la cifra de crímenes se disparará.

La dramática realidad arroja esta alarmante cifra: 18.362 personas perecieron de manera violenta en Guatemala durante tres años de mandato del general retirado Pérez Molina, desde enero de 2012 al mes anterior del 2015.

De acuerdo con los informes del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), basado en datos del estatal Instituto Nacional de Ciencias Forenses de Guatemala, el promedio anual de asesinatos en el último trienio alcanza los 6.120 en ese país centroamericano de 15 millones de pobladores.

Tendencia al alza de crímenes en 2015

Como año electoral, el 2015 se caracterizará por tener altos índices delincuenciales, incluidas las muertes violentas, advierte el más reciente reporte presentado por el GAM.

La cantidad de hombres ultimados en enero pasado disminuyó el 1,21 por ciento con relación al mismo lapso del 2014; sin embargo, los homicidios de mujeres subieron en el 8,06 por ciento, señala el documento elaborado por esa organización humanitaria.

La tasa de asesinatos a nivel nacional fue de 35 por cada 100 mil habitantes en enero, siendo el oriental departamento de Zacapa el más violento del país con 91 víctimas, seguido de Escuintla (sur) con 77, y Guatemala (centro), al cual pertenece la ciudad de Guatemala, con 67.

Gran parte del problema se solucionaría, alertó el GAM, si las denuncias de mujeres por violencia intrafamiliar fuesen eficientemente atendidas y si el Estado brindara asistencia psicosocial a las afectadas.

Según la fuente, eso generaría un ambiente de tranquilidad en el entorno familiar e impediría que los menores tuviesen propensión a cometer actos violentos.

El Grupo de Apoyo Mutuo, sugirió al Ministerio de Gobernación (Interior) prestar especial atención a los casos de abuso intrafamiliar denunciados por mujeres que han tomado el valor de hacerlo.

Consideraron, además, que la Fiscalía debe capacitar a su personal para atender a las damas perjudicadas por cualquier tipo de violencia y trabajar en coordinación con la Policía Nacional Civil (PNC) para llevar a buen fin los casos.

Abogaron por una constante coordinación entre el Ministerio Público, la PNC y el Organismo Judicial para solucionar los casos de feminicidios y toda forma de violencia contra las guatemaltecas.

También defendieron una mayor transparencia en el gasto de seguridad, mejorar los salarios de los agentes, así como investigar y procesar a los señalados de corrupción en el Ministerio de Gobernación.

Suman 35 los policías

El Gobierno de Pérez Molina llegó en febrero del año en curso a la meta de elevar a 35 mil el número de agentes de la PNC, un aumento significativo si se toma en cuenta que al iniciar su mandato en enero de 2012 la cantidad era de 24.600 efectivos.

En el último trienio, se abrieron tres academias regionales de la policía y se aprobó un presupuesto específico para la profesionalización y equipamiento del personal policial.

Para el analista Marco Barahona, del Instituto Centroamericano de Estudios Políticos, resulta necesario trabajar en la adecuada formación de gendarmes y tener control sobre sus finanzas para constatar que no reciben ingresos económicos de dudosa procedencia.

A su juicio, el Estado debe invertir en otros temas relacionados con la seguridad, pues el incremento de las fuerzas policiales es parte de un conjunto de componentes para propiciar la protección y el bienestar de los habitantes.

En tanto, la especialista de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, Lorena Escobar, comentó que el fortalecimiento de la PNC es "un elemento importante" para atender las necesidades del país en esta materia.

Afirmó que aparte de incrementar el número de agentes, se realizan acciones como capacitación del personal y adquisición de armas y otros equipos.

El gobernante Pérez Molina sostuvo la semana anterior en el programa televisado De Frente con el Presidente, que su Gobierno ha impulsado un proceso de modernización y profesionalización de la PNC.

"El cumplimiento de aumentar de 24 mil a 35 mil el número de agentes de la Policía, la drástica reducción de los casos de homicidios y de la delincuencia representan datos, respuestas, incuestionables, aun cuando la oposición duda de los resultados", ilustró el jefe de Estado.

Según dijo, con tales logros su administración cumple el ofrecimiento de campaña electoral hecho en 2011.

El ministro de Gobernación, Mauricio López, recordó que recibieron una corporación policial a punto de colapsar, desorganizada y con personal sin la logística necesaria para cumplir su labor.

Al inicio de la gestión en enero de 2012, la PNC se encontraba muy afectada en cuanto a su infraestructura y a la autoestima de sus agentes, remarcó López.

La institución tenía, ratificó, un déficit importante de armas, mientras que en la actualidad cada agente cuenta con su equipo y arma correspondientes para cumplir sus funciones de brindar seguridad a los pobladores.

En opinión del director general de la PNC, Telémaco Pérez, la entidad ha experimentado "un giro de 180 grados", pues se ha profesionalizado a los agentes y se ha construido la infraestructura para el nuevo despliegue policial en Guatemala.

El actual Gobierno ha implementado una infraestructura como no se hacía desde la década del ‘70 del pasado siglo, indicó, al ejemplificar que se edificó la Comisaría Modelo en el departamento de Quetzaltenango (suroccidente) y se inauguraron por lo menos nueve instalaciones de la PNC, incluidas tres academias regionales.

Se adquirieron, confirmó, más de 14.146 pistolas para los nuevos efectivos, a quienes también se les proporciona uniforme y equipamiento especial. Consideró que los centros de video-vigilancia permitirán tener un mejor control para evitar la comisión de hechos ilícitos. Aunque según estadísticas oficiales, la tasa de homicidios cayó de 40 a 31 por cada 100 mil habitantes en el último trienio, el guatemalteco de hoy teme que su vida termine en un semáforo -a bordo de un auto- o en un asalto mientras camina por un parque, ya sea de día o por la noche.

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