miércoles, 4 de marzo de 2015

Al proclamar el Socialismo del siglo XXI Chávez se coloca en confrontación con la oligarquía de América Latina y con el capitalismo (Parte I)

Mario Hernández (especial para ARGENPRESS.info)

Homenajeamos al Comandante Hugo Chávez en el segundo aniversario de su desaparición física.
Presentación de “Hugo Chávez y la revolución Bolivariana. Ensayos” en el Hotel Bauen, el 5 de marzo de 2014. Editorial Metrópolis. (I)


Mario Hernandez: La idea de hoy es presentar el libro “Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana”, aparentemente este título ya fue utilizado en alguna oportunidad por un periodista de nombre inglés, lo descubrí hace unos días. Por suerte habíamos tomado la precaución de agregar al título “Ensayos”.
La idea de este libro surge a partir de una serie de entrevistas que realizamos durante los últimos dos o tres años en FM La Boca (90.1) de Buenos Aires, con los cuatro compañeros que están aquí sentados: Modesto Emilio Guerrero, Guillermo Almeyra, Ricardo Napurí y Hugo Calello, a quienes tendríamos que agregar a Claudio Katz y Eduardo Lucita que no están presentes. Claudio está en México y Eduardo en España. Luego incorporamos algunos trabajos de Itsván Mészáros, James Petras, descartamos un montón de entrevistas que realizamos a lo largo de estos años con Modesto Emilio Guerrero y le pedimos un ensayo y de esa manera fuimos armando este libro con la idea de presentarlo el día de hoy al cumplirse el primer aniversario del fallecimiento de Hugo Chávez.
Tengo que confesar que cuando empezó el proceso Bolivariano yo no lo tenía muy presente, la primera vez que le presté atención fue a raíz del golpe del año 2002, que coincidió con la presencia en nuestro país de James Petras, que fue quien me hizo notar la situación revolucionaria que ya se vivía en Venezuela desde hacía unos años. Y también tengo que confesar que la persona que me ha acercado el tema desde hace muchos años es Modesto. Recuerdo que con Luis Angió, que está sacando fotos en este momento, alguna vez organizamos un programa de radio y por allí empezaron a circular una cantidad de personajes que luego fueron ministros, miembros del Poder Ejecutivo y altos funcionarios del gobierno de Hugo Chávez invitados por Modesto. Con esto quiero decir que el acercamiento a esta experiencia política ya tiene algunos años, por lo menos de mi parte.
La idea de hoy fue reunir a todos los autores que residen en el país, les comenté que menos Eduardo Lucita y Claudio Katz que no se encuentran en la Argentina, han venido todos. Van a abordar distintos aspectos de la problemática actual por la que está atravesando Venezuela y vamos a intercalar lecturas de algunos mensajes que nos han llegado de distintos compañeros que participan del libro, como es el caso de Mészáros, texto que tenemos traducido gracias a la compañera Valentina Picchetti que también ha traducido el de Petras, el saludo de Renán Vega Cantor que se encargó del prólogo, de Olmedo Beluche de Panamá, que también participa del libro y de otros compañeros.
La idea es que los expositores hablen alrededor de 15 minutos, y que luego ustedes puedan participar con preguntas e intervenciones sobre todo teniendo en cuenta la difícil situación por la que está atravesando Venezuela. Cuando organizamos esta actividad con algunos compañeros nos dimos cuenta de que había un enorme interés por conocer lo que está pasando y poder discutirlo.
Los dejo con Ricardo Napurí.

Si cae Venezuela va a caer América Latina

Ricardo Napurí (RN): Mario tiene la culpa del tipo de exposición que voy a hacer hoy, me entregó hace dos o tres días el libro y lo leí apasionadamente, pero al hacerlo me di cuenta que tenía información que yo no conocía y que sus autores habían indagado sobre temas sobre los que no había reflexionado, de tal manera que me resultó extraordinariamente útil. Ante eso me dije, de qué voy a hablar si está todo abundantemente dicho, entonces opté por este esquema que les voy a presentar telegráficamente, porque yo no tengo la capacidad de Almeyra para hacer síntesis de manera tan útil, pero acepto el desafío.
Opté por hacer una combinación entre la preocupación que todos tenemos por la realidad de América Latina y el hecho de Venezuela. Demás está decir que si cae Venezuela va a caer América Latina, es decir, Sudamérica. Habría que ser inocente para negar que Estados Unidos está metido en Latinoamérica, no hace falta desembarcar tropas, sus agentes son las patronales, los grupos políticos, las burocracias, e incluso todas las estructuras del poder del Estado y lo conservador de la existencia, donde a la gente le cuesta cambiar y no tiene porqué cambiar porque su vida está determinada por las condiciones objetivas de la existencia del capitalismo, lo que Mariátegui decía en 1928, que la burguesía puede ser derribada fácilmente pero su cultura no, para decir en qué grado lo conservador de la existencia, que nos impone toda la memoria de los valores impuestos por la burguesía, operan para hacer conservadora la existencia de las cosas. De tal manera que, como ha dicho alguien muy inteligentemente, las revoluciones son pedagógicas porque son el freno de mano antes del desastre. ¡Linda figura! Y al demorarme en este concepto, lo que estoy diciendo es que, si las revoluciones son pedagógicas, ¿por qué tanto miedo a las revoluciones?
Yo escojo como lema de mi exposición “Los dilemas y los desafíos de los llamados gobiernos progresistas en América Latina hoy”, que es el problema al que nos enfrentamos.
Es incorrecto unificar bajo el mismo rótulo a todos los gobiernos progresistas o de centroizquierda, porque la mayoría son diferentes sea por su historia, por las peculiaridades de cada país y por la forma en cómo se han gestado cada uno de los procesos. Por eso yo estoy siempre enamorado del método que antes asumíamos todos como correcto y que se ha olvidado, la llamada cuestión nacional. La cuestión nacional de los llamados países opresores y países oprimidos resuelve el problema desde el punto de vista metodológico, porque está planteado a la orden del día quién se opone al imperialismo, si es la clase burguesa nativa o quién. Y nosotros tenemos entonces el mosaico de los movimientos que ahora llaman progresistas o populistas que están situados en el terreno de los que, reemplazando a la burguesía que históricamente debería haberse enfrentado al imperialismo, la sustituye para negociar el estado semicolonial o para ir más lejos, lo que podríamos llamar la contraofensiva contra la oligarquía y el imperialismo. Opté entonces por combinar esto con mi experiencia personal, porque es una pena que siendo tan viejo y habiendo andado por el mundo, yo no les vierta algunos elementos de experiencias que tienen que ver con la realidad actual.
Parto, por ejemplo, con lo de Guatemala, porque se dieron casi los mismos elementos que hoy tocan a la realidad de Venezuela. Un Estados Unidos agresivo porque no aceptaba que hubieran expropiado la United Fruit Company, en el contexto de una revolución democrática, porque no aceptaba que se cambiara el estatus semicolonial de la región de Centroamérica y el Caribe. Nixon y Eisenhower decidieron terminar con esa experiencia. ¿Qué nos toca a nosotros de la reflexión?
Primero, en todos lados se repite lo que hace el imperialismo para terminar con estos procesos que hoy se llaman progresistas y que para mí son movimientos de resistencia al imperialismo que toman formas antioligárquicas y determinadas formas de progresismo social incluso, cuasi revolucionario. Tomé como ejemplo la figura del Che, no el Che Guevara, sino el joven Ernesto Guevara que estando en México con su compañera Hilda Gadea, mi amiga peruana, su primera mujer, se encuentra con Fortuny, el secretario general del Partido Guatemalteco del Trabajo (Comunista) y le dice: “¿Por qué no pelearon ustedes?”, y Fortuny le contesta, cuenta Hilda Gadea en Che Guevara, años decisivos: “Era mejor dejar el poder para pasar al llano porque la cosa estaba muy difícil” y el Che, que todavía no estaba obviamente formado políticamente, porque en ese sentido es casi un transeúnte que va formándose casi al andar, pero que tenía instintos diversos, entre ellos su sensibilidad respecto de los problemas políticos, le dice: “¡Oiga, no joda usted! ¡Era mejor pelear! Si el presidente tenía el emblema de ser presidente, si tenía la mitad de las Fuerzas Armadas, si tenía todo el pueblo, ¿por qué no pelearon?”. Fortuny huye y el Che le comenta a Hilda Gadea: “Aquí lo único que había que hacer era pelear”.
Miren ustedes la figura, por qué no se ha tomado esa idea respecto de todos los gobiernos que huyeron, como el presidente Jacobo Arbens en Guatemala, porque ustedes deben saber que el presidente capituló, pero antes que capitulara lo hizo el Partido Comunista, fueron los primeros que se acercaron a las embajadas. Yo digo en mi libro Pensar América Latina que ni Hilda Gadea ni el Che sabían en ese momento que los comunistas capitularon ante la tenue agresión desde Honduras de Castillo Armas y su pequeña tropa, porque ellos sabían que Stalin había pactado en Yalta y Postdam, que Guatemala y toda Centroamérica quedaba en la órbita de Estados Unidos, de manera que los Partidos Comunistas a partir de ese momento, comienzan a actuar como policía por izquierda, es importante eso, porque si uno no tiene en cuenta los factores de poder, las circunstancias y las fuerzas que actúan en las realidades políticas, obviamente están no solamente desinformándose sino desconociendo la realidad.
Los Partidos Comunistas juegan un rol importante y decisivo que ustedes van a ver en la realidad de América Latina, pero no porque los militantes o cuadros dejaran de combatir, porque muchos de ellos han seguido combatiendo incluso heroicamente, sino porque las direcciones de esos partidos se pusieron al servicio del Kremlin, del estalinismo y traicionaron directamente todos los procesos porque se disciplinaban a Moscú que había dado la orden de que Estados Unidos era el dueño de América Latina.
No es solamente el hecho de la doctrina Monroe, Stalin y EE. UU. se repartieron el mundo, como Yugoslavia y otros países, de tal manera que es importante este hecho, ¿por qué? Porque después gravita en el propio Che Guevara. Yo lo comprobé cuando en 1959 tuvimos que discutir para el apoyo al movimiento en Perú con De la Puente, después con Silvio Frondizi, con John William Cooke y otros. El Che no conocía este hecho, es inusitado. Ya tenía lecturas pero tenía una desinformación feroz respecto de la construcción del mundo socialista, de lo que ocurría en la URSS y, como dice Paco Taibo II, él no conocía nada de gulags ni del estalinismo. Es importante eso porque aunque no estemos tratando de Cuba, yo lo acoto directamente para que ustedes compongan la figura y cómo este hecho juega también en la realidad de su destino y de la propia Revolución Cubana.
Pero este hecho que les cuento de Guatemala es la primera gran capitulación que conocemos de un gobierno y un partido de izquierda ante la realidad. Ante esto el Che decía empíricamente: “Hay que pelear”, pero no pelearon.
Segundo ejemplo que les quiero dar es el de Velazco Alvarado, mi compatriota, yo cuento también en mi libro que Fernández Maldonado, que era el ministro de Minas y Petróleo, que era amigo mío del barrio y a pesar que yo era un opositor marxista a su gobierno, me dice que quiere que vea a Velazco porque estaban discutiendo sobre el destino del proceso peruano y, sobre todo, la creación de un partido o de un movimiento. Yo me animé porque, como ustedes saben, Velazco era tan original que no solamente transitó por el capitalismo de Estado porque expropió en un 70% el sistema empresarial del país, hizo una reforma agraria radical, se enfrentó por el problema del petróleo a Estados Unidos con una posición ofensiva, llevó como asesores a marxistas, a representantes de izquierda, a gente con antecedentes de izquierda socialista, era así, era un cholo macanudo, muy parecido en algunos aspectos a Chávez, que era un cholo querible en todo sentido. De manera que fui, un amigo guatemalteco decía jocosamente que había que tener vicios de hombre, mujeriego y borracho, porque la dirección velazquista se iba a las playas de vez en cuando y efectivamente se emborrachaban un poco, pisco mediante, con algunas damas. Yo fui a ese balneario y le hice una entrevista que he contado por todos lados. Modesto en una entrevista que me hace en 2004 lo cuenta bien. Entonces me dice, sucintamente, lógicamente después de prólogos diversos de parte de ambos, que Fernández Maldonado le había comentado que yo había vivido la experiencia del Peronismo, entonces me pregunta: “dime, ¿por qué el Peronismo ha vivido tanto tiempo?, porque los compañeros me están diciendo que forme un partido pero yo dudo porque soy orgánicamente un militar”. Yo le conté que Perón también lo era, incluso motejado de ideas fascistas porque fue agregado militar en Italia, sospechado con bases firmes de tener ideas fascistoides, pero los procesos sociales no solamente cambian a los hombres sino que los obligan a hacer huellas diferentes, dicen que Picasso era un miserable como ser humano pero es un hombre universal en su pintura, así es la dialéctica de la vida. Entonces, el General Perón se apoya en las masas controlándolas -le digo- porque no era cojudo, ningún gobierno de este tipo puede dejar que las masas que ellos impulsan o dirigen puedan tener autonomía porque peligra su propio gobierno, en la medida de la naturaleza política y de clase de los mismos. De tal manera, le dije, que Perón se había apoyado en las masas y por eso pudo resistir los embates del imperialismo, de la oligarquía y sobre todo de las Fuerzas Armadas, que mucho después lo tiraron abajo. Velazco me contesta que él siendo orgánicamente un militar, no sabía qué hacer con las masas en los sindicatos, en las asambleas, que ese no era su mundo, que su mundo era el otro, el militar. A lo que respondo preguntándole por qué, si la tradición militar de las Fuerzas Armadas es contrera y golpista y me responde que pensaba cambiar los mandos de los Generales. Oiga -le dije- usted me pidió que yo le explicara por qué había subsistido el Peronismo durante 40 o 50 años y usted me dice propiamente lo contrario, usted va a caer y cayó.
Cayó por el golpe de González Bermúdez y por los generales de izquierda, incluso mi amigo Fernández Maldonado que era el general rojo, se pusieron de acuerdo porque como Velazco, a última hora, quiso formar un partido tipo PRI mexicano desde el Estado, le dieron un golpe y cayó.
Entonces, a lo que voy, es que en la realidad peruana, todo el proceso era favorable para que no tuviera el colapso que tuvo porque fue inusitado, cayó Velazco y cayó todo el proceso. ¿Cómo no van a haber lecciones múltiples? ¿Cómo es posible que apoyándose en las Fuerzas Armadas, el Partido Comunista apoyara al gobierno peruano diciendo que se había dado una excepcionalidad en la historia, que por primera vez podía haber una revolución democrática dirigida por las Fuerzas Armadas? Estas son lecciones múltiples, porque quienes pudieron ir más lejos que sus posiciones, porque tenían todas las bases en una situación particular como la peruana, no lo hicieron.
La tercera, antes de ir al final, es la de Allende: querible, simpático, buena gente, “no tenía visa de hombre pero andaba por ahí” como decía el guatemalteco. Yo lo conocí en el estudio de Silvio Frondizi. Luego lo entrevisté a través de mi amigo, el director de La Razón, y le planteo, esto fue durante 1971 en los días en lo que Fidel Castro estuvo en Chile para demostrar su apoyo: -Mire Allende, en Bolivia se viene un golpe y Velazco Alvarado había puesto diez mil hombres para rescatar el puerto de Arica que habíamos perdido en la guerra de Bolivia y Perú contra Chile en 1879. Le compuse la figura, intencionada, que podía venir un golpe en Bolivia. Entonces, le sugerí que se cubriera por izquierda, cúbrase con una revolución en Bolivia porque si llega Banzer y está el gobierno de Velazco y está la frontera insegura de Argentina con los militares, el proceso que ustedes están gestando en Chile corre peligro. Allende me contestó: -Mire Ricardo usted está equivocado, yo soy socialdemócrata, ¿cómo se le ocurre pedirme que auspicie una revolución de tipo proletaria o cubana en la frontera de mi país? Yo creo que la figura que nosotros hemos empleado de la vía pacífica al socialismo no es una consigna de tipo abstracta y general, sino una consigna estratégica fundamental, nosotros no creemos en la acción directa de las masas. Yo no me atreví a decirle lo que se sabe por la literatura marxista, que es la obligación de dar apoyo a situaciones revolucionarias y segundo que le convenía tener una proyección por izquierda. “No, me dijo, de ninguna manera, yo no voy a rechazar, negar o capitular de mis principios”.
Dos años después, en 1973 fui deportado a Chile por Velazco Alvarado y estuve seis meses y vi todo el proceso revolucionario donde mientras la patronal estaba movida por el imperialismo (ustedes ya saben lo que hizo Kissinger), se producían los pronunciamientos de la Iglesia, los 40.000 camioneros que hicieron huelga, los pronunciamientos del Poder Legislativo, las mujeres que salían a la calle, los fascistas también y Allende salía a decir esos discursos lindos.
Lo que no saben todos es que en el Tancazo llamó a tomar las fábricas. Las fábricas las tomaban los propios trabajadores defensivamente, como hacían los Consejos Comunales o las organizaciones territoriales y campesinas. Había una tendencia a crear organismos por la base muy sólidas y estaban creando inclusive una gran Asamblea Popular en Concepción.
Después del Tancazo, Allende pronunció un discurso de izquierda: -¡Tomen las fábricas! dijo, y al día siguiente lo llamó a Pinochet y pactó con los militares.
Si ustedes han visto en el documental de Canal Encuentro, a Fidel Castro en abril y mayo de 1971 con Allende, ahí tienen la prueba de que no estoy fabulando ni diciendo barbaridades. Delante de Fidel, Allende dijo: “Yo garantizo a las Fuerzas Armadas por democráticas. Y que con la vía pacífica vamos a construir el socialismo”. Fidel Castro lo miró, no dijo nada, no sé qué habrá pensado, pero la realidad es que hizo lo contrario a lo que hizo su amigo. Ergo, Allende se pega varios tiros con la metralleta que le regala Fidel Castro y pasa a la historia. Se despidió pero no llamó a resistir, la gente estaba en las calles, pedía armas, ustedes han visto una serie de películas donde se puede ver la intención de la gente de pelear, crearon organismos propios, tomaban las fábricas, estaban dispuestos a llevar más adelante la reforma agraria. Es decir, que querían apoderarse de lo que había generado el gobierno en el plano popular y el propio Partido Socialista, a través de su postura reformista avanzada pero que en la realidad de Chile, con la oposición feroz de la derecha, con el imperialismo agrediendo y con las masas en actitud revolucionaria, el gobierno capitula.
Almeyra en su libro, da las consignas de cada uno de los sectores, el sector más moderado con Allende a la cabeza y con el Partido Comunista como aliado, que dice “Consolidar para avanzar”, el Partido Socialista, su partido, que prácticamente se tira a la izquierda en ese momento, tiene la consigna de “Radicalizar el proceso”, y el MIR lanza la consigna del gobierno de los trabajadores. Es decir, había una situación revolucionaria ahí y lo que cabía era que la dirección se pusiera al frente de ese proceso en la medida que incluso en los discursos ellos prometían la revolución social y el socialismo, pero no lo hicieron y es importante saberlo porque eso marca la realidad actual de Chile, la Convergencia que ha seguido, que es la alianza del Partido Socialista con el Partido Demócrata Cristiano que fue golpista, aunque ellos no lo reconocen, lo tienen como algo en la historia y de vez en cuando le hacen un homenaje. Han capitulado a los pinochetistas de todas sus convicciones pasadas y creado la noción del Social Liberalismo que es el Socialismo europeo adaptado a nuestra realidad.
Para terminar, en Venezuela hay un desafío formidable, si conté rápidamente estos hechos, y no he contado lo de otras fugas, como la de Paz Estenssoro que capitula, como Vargas en Brasil que se pega un tiro, como Perón que se fuga, como Velazco Ibarra en Ecuador que tiene un montón de posibilidades siendo el más nacionalista del país y muchos de ellos directamente ante la idea de la revolución o de un cambio de la realidad, capitulan. Lo que yo digo entonces, aprovechando de esta experiencia que acumulé, siendo testigo y actor personal, que hay peligros en Venezuela, peligros totales, un montón de hechos que tienen que discutirse. Las Fuerzas Armadas de casi todos nuestros países, con contadas excepciones, no solo han sido golpistas sino que en un momento determinado no han sido consecuentes. En Perú, por ejemplo, ese régimen de capitalismo avanzado con unas Fuerzas Armadas que se tiran a Velazco, giran a la derecha y después aceptan la degeneración neoliberal de Fujimori.
Entonces no podemos admitir estos hechos, yo he conocido cuatro o cinco almirantes venezolanos que me han asustado, porque a pesar de llamarse chavistas, he visto que son conservadores aunque Chávez directamente haya intentado “marxistizar” a las Fuerzas Armadas. Yo no sé, no me puedo adelantar, pero he sido militar, conozco desde adentro el monstruo, incluso he contado cómo intenté o tuve la ilusión de que las Fuerzas Armadas podían autodemocratizarse, y no es así, de tal manera que es un punto importante a tener en cuenta.
El otro punto importante, es que existen organismos autoorganizados para que sean alternativas de poder. ¿Están estos elementos en Venezuela? Ustedes son los que tienen más elementos de juicio que yo, yo lo que quiero es que ese proceso no caiga, aunque sé los peligros y los límites que tiene. A lo largo de mi experiencia, a través de estos ejemplos de las historias de estos gobiernos llamados progresistas, nacionalistas, incluso de izquierda, han capitulado, incluso ante su propia vocación, ante su propio automandato, ante su propia convicción de resistir al imperialismo y a las oligarquías. Yo quiero que eso no ocurra en Venezuela, de tal manera que les pido a mis compañeros, que me convenzan a mí y a ustedes, que Venezuela será diferente, que no ocurrirá lo que ha ocurrido en América Latina con este tipo de gobiernos, porque ahí se avanzó más, porque ahí se instaló aunque sea pedagógicamente la idea del socialismo, porque seguramente hay una conciencia política diferente, que se puede activar en el caso de que la derecha sea más agresiva e incluso el imperialismo tenga vocación como ellos dicen, de terminar con el ejemplo de Venezuela. Que me convenzan a mí y a ustedes que Venezuela será diferente a este proceso histórico en que las vanguardias, direcciones, gobiernos y regímenes del progresismo, de la centroizquierda y del nacionalismo de izquierda, incluso revolucionario, capitularon en el momento en que asomó la idea de la revolución.

MH: Le vamos a dar la palabra a Guillermo Almeyra.

Chávez buscaba el poder popular en las Comunas, en las Misiones, en la autogestión

Guillermo Almeyra (GA): Compañeras y compañeros, salud y revolución. Es un viejo saludo del movimiento obrero que hay que retomar.
Yo creo que lo primero de todo es ver dónde estamos. Nuestra voluntad sin dudas es que haya un cambio social y triunfe el socialismo, pero no se puede firmar por anticipado ningún pagaré que asegure el éxito de los movimientos históricos, en toda lucha existe la posibilidad del triunfo, y por eso se da la lucha, pero también existe la posibilidad de que no se triunfe. Como decía Cieto, “el camino del triunfo está lleno de derrotas” y depende particularmente de la dirección consciente. ¿En qué dirección estamos? Acaban de dar una estadística, 22 personas poseen tanta riqueza, como 5.200 millones de personas. Veintidós contra 5 mil millones, más de las ¾ partes de la humanidad. Esa concentración de la riqueza es concentración del poder. ¿Se puede pensar que puede haber un régimen democrático cuando 22 personas tienen que enfrentar a miles de millones para mantener ese poder? Estamos en una fase, desde hace rato, de barbarie. La barbarie empezó con la guerra, con los campos de concentración nazis, con Hiroshima y Nagasaki, con Burundi, con las masacres continuas. La consigna es “Socialismo o Barbarie”, pero estamos en la barbarie hace muchísimos años, lo que hay que hacer para salir de ella es salir del capitalismo hacia el socialismo, entonces ¿la alternativa es capitalismo? ¡No! ¿La alternativa de un capitalismo humano? ¡No! La alternativa es el socialismo, no hay otra salida.
La inmensa mayoría de la humanidad no ve las cosas así, la mayoría no es socialista, ésta es la crisis más grande del capitalismo en escala mundial desde siempre, hay centenares de millones de desocupados, gente que se muere literalmente de hambre, niños que son desarmados para venderlos por partes, prostitución, las monstruosidades más grandes, la esclavitud, pero no hay socialistas sino contándolos por pocos millares a lo máximo, dentro de una sociedad de muchísimas más personas. Entre otras cosas porque el estalinismo vacunó contra el socialismo a todos los pueblos donde reinó. Ucrania es un ejemplo. Porque China está haciendo un capitalismo peor que el de Inglaterra en el siglo XIX, porque Vietnam no es diferente y porque los países que dicen luchar por el socialismo, como Cuba o Venezuela, cuanto mucho hacen un capitalismo de Estado. Entonces estamos en esa fase, los revolucionarios antes que nada deben conquistar conciencias, llegar a las cabezas de la gente e influir. La claridad política y las posiciones precisas para cada momento preciso, no sectarias sino precisas, no vendedoras de un futuro, sino concretamente apegadas a lo que hoy se puede hacer para empezar a cambiar son fundamentales, eso es lo primero de todo.
Es muy importante un homenaje a Chávez, fue un gran hombre, valiente, sincero, pragmático, que fue cambiando de posiciones y que fue avanzando bajo la presión de su base. Pero la historia no la hacen los salvadores ni los grandes hombres, la historia la hacen los trabajadores, a Chávez se lo puede comprender porque el pueblo venezolano hizo el Caracazo, buscó caminos por el cauce rebelde y se agarró de ese Teniente Coronel desconocido, que tuvo la sensibilidad de quedarse del lado de los trabajadores en determinado momento. La necesidad de un chavismo explica a Chávez, Chávez, pero no explica al chavismo. Había un vacío político que lo llenó a su manera, un militar nacionalista, sincero, distribucionista, pero con límites ideológicos sumamente graves y que pasó en muy poco tiempo de un humanismo muy ligado a la Tercera Vía imperialista de Tony Blair, Anthony Giddens y otros para empezar a intuir que León Trotsky y los bolcheviques tenían razón.
Es decir, Chávez no era un ideólogo como no lo fue tampoco el Che Guevara, era un hombre que pragmáticamente avanzaba en posiciones en la lucha anticapitalista y antiimperialista porque era sensible a los vientos populares y a los vientos de revolución. Sus sucesores no son así.
¿Cuáles son las relaciones de fuerza hoy en Venezuela? Hay una oposición que es casi la mitad del país, esa oposición no es toda gente del imperialismo, no es toda fascista, es una oposición que reúne a un grupo fascista ligado a Uribe, al Tea Party, a Estados Unidos, a lo peor de Estados Unidos, que se enfrenta al mismo tiempo con la otra parte de la oposición burguesa de la gran empresa, por ejemplo, Leopoldo López dice que Capriles porque le dio la mano a Maduro es un traidor y que todo su grupo son traidores y conciliadores con el Estado porque reconocen que el pueblo venezolano por mayoría vota en contra de la oposición. Capriles busca ganar tiempo y recoger el descontento de la clase media pero también de los trabajadores ante la falta de alimentos, la inflación, la devaluación que redujo fuertemente los salarios reales, la corrupción que subsiste y el autoritarismo. Entonces intenta una salida política, los otros intentan una salida golpista.
¿Es posible un golpe de Estado como dicen Atilio Borón y otros? No. Las Fuerzas Armadas no son anticapitalistas, menos aún socialistas, pero son antiimperialistas y chavistas y no están con la oposición. Lo que quiere hacer Leopoldo López y su grupo, lo que quiere hacer Uribe para sabotear la candidatura de Santos en Colombia, lo que quiere hacer Estados Unidos entre otras cosas para aprovechar la situación mundial que le es favorable, es incidir sobre un sector conservador de las Fuerzas Armadas, asustarlos, llevarlos a la conciliación y conseguir o que un sector del Ejército dé un golpe supuestamente técnico, chavista, eso sí, pero solamente los militares para poner orden, lo cual sería el fin del proceso Bolivariano. O peor aún, que se haga una unidad nacional, es decir, la alianza entre Capriles y un sector conservador del chavismo para parar el proceso.
Llama mucho la atención que en el diálogo por la paz convocado por el ala más conciliadora del partido del gobierno, donde Rangel es un hombre honorable con un pasado de lucha, pero hace rato que está en una posición de apertura hacia la oposición, no de reconocimiento de las cosas correctas que pueda decir la oposición para distender, sino de búsqueda de un acuerdo. En ese diálogo están la Cámara, la Federación de Industria, los grandes industriales, todos los religiosos habidos y por haber de todas las religiones posibles, pero no estaban los organismos de poder popular, no estaban los trabajadores chavistas que son la base del proceso, porque Chávez se apoyaba en eso, hablaba del Golpe de Timón, de profundizar el proceso, porque sino se agota, porque la realidad es que los salarios bajan, que hay una situación de crisis y eso desgasta el apoyo popular si no ven qué se les responde.
Chávez intentaba hacer un cortocircuito con los organismos del Estado, con el Ejército y con los organismos institucionales, buscando en las Comunas el poder popular, en las Misiones, en la autogestión. En el Ejército como en el madurismo, hay todo un sector que ve como un peligro la intervención de los trabajadores y su independencia. La huelga de Mitsubishi fue disuelta a tiros aplicando la teoría estalinista de que en un gobierno que dice luchar por el socialismo toda huelga es contrarrevolucionaria, porque como decía Perón “muchachos este partido lo juego yo”. Ese es un peligro gravísimo, porque si se desarma esa lucha de los trabajadores queda todo en una lucha interburguesa, y el ejército es burgués, por definición, está para defender el Estado capitalista, el orden capitalista y en su estructura es conservador, es un órgano de represión, aunque en su seno puedan haber moscas blancas como Chávez o como en parte el propio Velazco. Pero la experiencia histórica lo demuestra, tanto en Brasil, con la fuga de Perón en 1955 y la dictadura de 1976 en Argentina, el Ejército siempre va a estar del lado del orden cuando las papas quemen, cuando tenga que optar entre una radicalización o conservar el proceso.
Hay además un sector llamado de la “boliburguesía” que ha desarrollado intereses capitalistas por medio de la corrupción estatal, por el papel del Ejército, que administra también y hay lazos viejos con los notables de Venezuela por el simple hecho de que un Capitán se casa con la hija del farmacéutico en la misma guarnición donde está, o fue al mismo colegio donde fue el abogadito, hay lazos de ese tipo que no tienen con el poder popular. La garantía en Venezuela es el poder popular, no es el PSUV, no es Maduro que es un hombre que ha cometido muchos errores, porque primero acusó a toda la oposición en bloque de ser agente del imperialismo y fascista, y los echó a todos hacia la derecha, cortó lazos con sectores que había que ganar. Segundo, ahora busca un acuerdo de paz indiscriminado, lo que los franceses llaman embrassons, abracémonos. No te podés abrazar, que llegues a acuerdos concretos sobre ciertos puntos para la pacificación es perfectamente lógico porque hay que separar a esa oposición y, sobre todo, cortar con la influencia sobre el sector conservador de las Fuerzas Armadas, pero al mismo tiempo hay que ver la clara definición de clases que existe en Venezuela. Está enfrentando de una manera deformada un agudo proceso de lucha de clases entre los pobres, en su mayoría obreros, y los más ricos (y los más tontos también) entre los pobres que apoyan a la oposición creyendo que la salida podría ser más democrática si ganase porque es multipartidaria y no se basa en los militares.
Es una tontería total, porque Estados Unidos, se está orientando con la Alianza del Pacífico, con su política internacional, con sus intervenciones descaradas en Ucrania como lo hizo ya en otros lugares, hacia un enfrentamiento, no hacia la conciliación, y hacia menos margen con la democracia.
Entonces los gobiernos como el de Cristina o el de Lula, que quieren sostener a Maduro, pero les tienen un miedo tremendo a los trabajadores le hacen el juego a la oposición, porque lo que está en cuestión aquí también es que las paritarias mantengan el nivel de vida que se ha perdido con la devaluación, para sostener un apoyo popular. No impedir que los docentes y toda las futuras paritarias recuperen siquiera la inflación, porque eso debilita las bases de apoyo, lo mismo respecto de las declaraciones en relación a la democracia, cuando la Sra. Kirchner se declara jueza contra los petroleros, apoyando lo peor y más corrupto de la justicia de Santa Cruz para condenarlos a prisión perpetua, le da un golpe tremendo a la democracia en este país y lo mismo cuando dice que hay que restringir el derecho a manifestar.
Todos esos son apoyos muy débiles para Venezuela, porque la única manera de apoyar a Venezuela es avanzar socialmente en cada uno de los países, avanzar en la independencia del movimiento obrero frente al Estado y al capitalismo, avanzar en la conciencia de que con el capitalismo no hay solución. Cuando Cristina dice que los radicales pueden enseñar democracia miente, porque estuvieron en el golpe contra Irigoyen, en el golpe contra Perón en 1955, apoyando todas las dictaduras posibles, los radicales nunca estuvieron con la democracia, en el brevísimo período de Alfonsín no fueron los radicales los que hicieron democracia, fue que los militares fracasaron miserablemente en las Malvinas y se tuvieron que ir, nadie los echó y ahí se coló el brevísimo período casi democrático de Alfonsín, pero no fueron los radicales que voltearon a los militares. Alfonsín era socio de Harguindeguy, el Ministro del Interior represor y asesino, entonces miente Cristina, ese apoyo no le sirve a Venezuela, el apoyo de Página 12 no le sirve a Venezuela, lo que le sirve a Venezuela es que el movimiento obrero rinda un homenaje, no tanto a Chávez que se lo merece, sino a todo el proceso Bolivariano que llevó a Chávez al gobierno, que lo sostuvo y ahora está presionando para buscar una salida positiva en Venezuela.
Yo no creo que como dice Petras, Chávez sea un ejemplo de lucha antiimperialista, Chávez le dio el sable de Bolívar a un asesino como Gadaffi que había traicionado la causa de los palestinos. Chávez tenía en cuenta lo que él creía que eran los intereses del Estado venezolano y muchas veces se equivocaba en el campo internacional.
Yo no creo que Chávez fuera un hombre del Renacimiento, del Renacimiento en el intento de salir del pensamiento de la Edad Media redescubriendo un humanismo, Chávez era humanista pero también buscaba el socialismo, que en el Renacimiento no existía. El Renacimiento fue el origen del capitalismo, no el fin.
Yo no creo que haya acabado con los monopolios mediáticos, intentó fundar una prensa, radios y medios de comunicación alternativos, y eso es muy positivo y hay que saludarlo, pero ahí está toda la prensa en manos de los grandes monopolios como aquí.
Yo no creo que la idea del Socialismo del siglo XXI sea un gran hallazgo político, el mérito de eso es que el socialismo no puede ser el falso socialismo, el estalinismo, eso está bien, pero no hay un estudio ni una profundización de eso, por el contrario, se acepta todavía la idea del partido único en Cuba y en otros lugares y no contiene nada esa idea del socialismo del siglo XXI, no hay principios, no hay fundamentos, no hay socialismo sin autogestión, no hay socialismo sin el protagonismo de los trabajadores, no es el partido el que decide sobre la gente, no son los revolucionarios los que dirigen la revolución, la revolución elige los revolucionarios y la participación de los trabajadores es vital para el socialismo, eso significa autogestión social generalizada, significa participación, no puede haber lucha por el socialismo en Cuba donde la central obrera en nombre del gobierno le dice a los trabajadores que a partir del mes siguiente se quedan sin trabajo. Tiene que haber una discusión, una participación de los trabajadores.
Lo último es que Mészáros, que es un hombre sumamente respetable, se equivoca cuando dice que una Internacional no necesita un programa, ideas comunes son la base para la unión de la gente. Si no hay ideas comunes, ¿qué se puede hacer? ¿Juntar a Ahmadinejad y Gadaffi con Chávez? No tienen nada que ver unos con otro, por eso no se hizo la llamada Quinta Internacional, los venezolanos la dejaron caer, el responsable de hacerla era Maduro, Chávez se la encargó y ahí quedó. ¿Por qué? Porque era irrealizable, no se puede juntar a un tipo que se opone a Estados Unidos por la derecha con otro que se opone por la izquierda. Se tienen que juntar con objetivos comunes, creo que hay mucho que discutir todavía.
Saludo este libro y la iniciativa del compañero Mario Hernandez que lo compiló y organizó porque plantea una discusión indispensable, creo que hay que hacerla para definir qué es el socialismo, en qué fase estamos nosotros y qué es lo que hay que esperar en el futuro inmediato.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.