jueves, 5 de marzo de 2015

Argentina: Bajaron los femicidios pero siguen siendo una epidemia social

COSECHA ROJA

A Melina Romero la mataron por decir no. Después de buscarla durante un mes, apareció en dos bolsas de consorcio cerca del basurero de José León Suárez. Selena Rodríguez recibió 49 puñaladas y terminó tirada en un descampado en Moreno. Paola y su beba Martina aparecieron en una alcantarilla: la mamá estaba muerta y la nena viva pero deshidratada y con un cuadro de hipotermia. Noelia murió asfixiada entre tierra, cartones y basura en un baldío de Ezpeleta. El año pasado 277 mujeres murieron en manos de varones machistas y 330 hijos perdieron a sus madres. La cifra -que indica una muerte cada 32 horas- es menor a la de 2013 pero la violencia de género sigue siendo una epidemia social.

“La cifra de 2014 representa un 6 por ciento menos que la del año pasado. Pero nos llamó la atención que el mes de julio registra un promedio de 20 o 25 casos, que se repite en cada informe. El año pasado, que coincidió con el Mundial de Fútbol, sólo fueron 12: no sabemos si no existieron o no se publicaron”, dijo a Cosecha Roja Ada Beatriz Rico, la directora de la ONG La Casa del Encuentro.

Los datos surgen del Informe Anual del Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano” que lleva contabilizados los femicidios desde 2008: en total asesinaron 1808 mujeres en todo país y 2196 hijos se quedaron sin mamá (un 64 por ciento son menores de 18).

Hay estadísticas que se repiten. La casa es el lugar más peligroso para las mujeres. En 2014, el 52 por ciento de los crímenes fueron en el hogar (143 casos). Alberto “Cacho” mató a Cinthia, la ex mujer, en el living de la casa. La apuñaló a la altura del cuello, en la nuca y en el mentón. El cuerpo lo encontró la hija de 12. Pero los cadáveres marcados de balas, puñales y golpes también aparecieron -como Melina, Noelia y Paola- en descampados, calles, rutas, arroyos, ríos y diques, zanjas y alcantarillas.

“La violencia de género es un problema indispensable en la agenda de los Derechos Humanos. Hemos avanzado mucho en materia legislativa, en dispositivos de ayuda y en la visibilización del problema. Pero todavía falta más”, dijo Fabiana Tuñez, coordinadora ejecutiva de La Casa del Encuentro, durante la presentación.

Baleadas, apuñaladas y golpeadas. Así murieron 195 mujeres en 2014, aunque las formas de crueldad son variadas: desde estranguladas y asfixiadas hasta ahorcadas, descuartizadas y con sobredosis de insulina. Del total de víctimas, 207 tenían entre 19 y 65, 23 eran adolescentes, 17 menores de 13 y 25 mayores de 66. Las modalidades y el rango de edad son similares a las de años anteriores.

Según el Observatorio, las víctimas colaterales de los femicidios son los hijos que quedan sin madres. El último año 330 perdieron a la mamá: 200 niños y niñas menores de 18 y 79 adultos. De los femicidas, el 15 por ciento tenía denuncias previas (43) y 18 trabajaban en las Fuerzas de Seguridad.

El año pasado la mayor cantidad de víctimas se registraron en las provincias de Buenos Aires (91), Córdoba (21), Salta (21), Misiones (16), Entre Ríos (15) y Santa Fe, Chaco, Santiago del Estero, Mendoza con 13. En la Ciudad de Buenos Aires murieron diez mujeres.

Al comparar los barrios porteños y las localidades bonaerenses donde ocurrieron los crímenes “se puede pensar que la violencia de género atraviesa todas las clases socioeconómicas”, explicó Rico durante la presentación.

“Estamos en el extremo de la violencia de género cuando producimos el informe y en las trincheras cuando las mujeres necesitan ayuda. Y no es lo mismo ser víctima en una gran ciudad que en un pueblo”, dijo Tuñez. “O lo enfrentamos entre todos o la violencia de género se va a seguir cobrando vidas”.

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